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   CURIOSIDADES en Palmas de Gran Canaria (Las)
Área metropolitana Auditorios y palacios de congresos Bibliotecas
Casa Museo Pérez Galdós Centro Atlántico de Arte Moderno Cultura
El Teatro Guiniguada Historia Historia reciente
La ciudad La gran invasión de finales del XVI Museo Canario
Museo de Colón Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología Museo Marítimo
Museo Néstor Otras manifestaciones culturales Personajes ilustres
Sala Insular de Teatro Teatro Cuyás Teatro Pérez Galdós
Transportes

 
CURIOSIDADES
El área metropolitana de Las Palmas de Gran Canaria es la más extensa y poblada de Canarias. Puede distinguirse un primer anillo inmediato y otro más amplio. El primero incluye los municipios limítrofes (Telde, Arucas, Santa Brígida y Teror), con una población de 540.415 habitantes (2005), donde se concentra buena parte de la actividad industrial y comercial de la isla. Por su parte, el anillo más amplio coincide prácticamente con lo que establece la ley de grandes ciudades, abarcando un radio de 20 km: dentro de este anillo habitan 619.565 personas. Si tomamos como referencia las conurbaciones norte, sur y centro de Las Palmas de Gran Canaria con otras localidades de la isla, esta cifra asciende a más de 700.000 habitantes. Por último está el concepto de “isla-ciudad”, que considera a la totalidad de la isla con sus 802.257 habitantes como área metropolitana de Las Palmas de Gran Canaria.

El Auditorio Alfredo Kraus se halla a orillas del Atlántico, junto a la Playa de Las Canteras, en una de las zonas más privilegiadas de la urbe. Cuenta con 13.200 m², en los que se disponen 11 salas que permiten acoger desde conciertos hasta convenciones y grandes congresos. El Palacio de Congresos de Gran Canaria se halla en las instalaciones de la Institución Ferial de Canarias, con un aforo para 800 personas en 16.000 m². El Centro de Iniciativas de la Caja de Ahorros de Canarias (CICCA) ocupa uno de los edificios realizados a mitad del siglo XIX en el barrio de Triana por el arquitecto Manuel Ponce de León. Es un pequeño centro de congresos con la más avanzada tecnología y capacidad para 500 personas.

La ciudad cuenta con una amplia red de bibliotecas, repartidas por los diversos distritos. Junto a las 11 bibliotecas municipales hay que reseñar estos tres centros: La Biblioteca Insular, que cuenta con capacidad para 500 usuarios en sus tres plantas, además de un salón de actos y más de 100 conexiones de ordenador con 20 puntos de acceso a Internet. La Biblioteca Simón Benítez Padilla, centro especializado en Geología, Biología y Ecología que recoge el valioso fondo bibliográfico del ex presidente del Museo Canario Simón Benítez Padilla, notable impulsor del estudio de la cultura canaria. El Archivo Histórico Joaquín Blanco, que recoge 160 años de la historia de la ciudad, ya que el incendio de las Casas Consistoriales en 1845 destruyó todo el fondo documental previo.

La Casa Museo Pérez Galdós está ubicada en el otro barrio histórico de la ciudad, el de Triana. Se trata de la casa natal de Benito Pérez Galdós. Aquí se halla el mejor fondo documental sobre este novelista grancanario, con una amplia colección de documentos, libros, muebles y objetos personales del escritor.

El Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) es un museo dedicado al arte contemporáneo ubicado en el barrio de Vegueta en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria (Canarias, España). El edificio es obra del arquitecto Francisco J. Sáinz de Oiza pero conserva las fachadas originales de dos casas anteriores: la del número 11 neoclásica y probablemente obra de Manuel de León y Falcón, la del 13 con trazos geométricos sobre cantería[1] . Inaugurado el 4 de diciembre de 1989, posee una colección permanente de unas 2.500 obras, muchas de ellas provenientes de América, África y Europa.

Las Palmas de Gran Canaria ofrece una agenda cultural relativamente amplia y variada: teatro, cine, ópera, conciertos, artes plásticas y danza son espectáculos habituales en las carteleras de la ciudad, destacando especialmente el Festival de Música de Canarias, el de Teatro y Danza y el Internacional de Cine.

El Teatro Guiniguada, actualmente cerrado a la espera de reformas, ha sido escenario durante años de la representación de numerosas obras teatrales de producción canaria.

Los orígenes fundacionales de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria se remontan al año 1478, concretamente al 24 de junio (día de San Juan), momento en el cual Juan Rejón, capitán de la Corona de Castilla, inicia la conquista de la isla de Gran Canaria. Ésta comenzó en la desembocadura del barranco de Guiniguada, lugar que inicialmente se denominaría El Real de Las Palmas y que forma parte del actual barrio de Vegueta. La lucha se prolongó por un periodo de cinco años, costando un gran número de vidas, sobre todo en el lado aborigen, que carecía de medios suficientes para defenderse frente a los ejércitos mandados por los Reyes Católicos. Aun así, la resistencia fue feroz. El final de la conquista llegaría en 1483, con la incorporación de la isla a la Corona de Castilla por parte de Pedro de Vera, quien logró el sometimiento de los aborígenes de Gáldar en la zona noroeste de la isla. En 1485 se traslada la diócesis desde El Rubicón hasta el Real de Las Palmas. La importancia de la ciudad crecería paulatinamente, constituyéndose el Obispado de Canarias, el primer Tribunal de la Santa Inquisición, la Real Audiencia de Canarias y la residencia de Capitanes Generales de Canarias. Prueba de la importancia que fue adquiriendo la urbe es la escala que realizó Cristóbal Colón en agosto de 1492 para efectuar unas reparaciones en el timón de la nave Pinta, además de cambiar el velamen original de La Niña (las velas triangulares por unas cuadradas, hecho que la convirtió en la carabela más rápida de la expedición), antes de partir hacia La Gomera. Ésta fue la penúltima escala antes del descubrimiento de América. Durante estos primeros siglos de vida, la ciudad se convirtió en un punto muy activo económicamente, debido sobre todo al comercio de la caña de azúcar. En el siglo XVII se produjo una recesión a causa del freno que sufrieron las exportaciones agrarias tanto a América como a Europa. Durante la época de esplendor se asistió a numerosos ataques piráticos, que se prolongaron en el tiempo hasta el siglo XVIII.

En el siglo XIX se produjo un hecho de importancia vital para la economía de la ciudad: la instauración de los puertos francos. Se trataba de un régimen económico especial que favorecía las relaciones comerciales del archipiélago. Ello hizo que numerosos barcos y navieras recalaran en la isla, sembrando la semilla de lo que posteriormente se convertiría en la principal fuente de riqueza de la actualidad: el turismo. De este interés inicial por el turismo nace en 1890 el primer hotel de Gran Canaria, el Hotel Santa Catalina, que en la actualidad sigue abierto. En 1927, un Real Decreto de la dictadura de Miguel Primo de Rivera puso fin a la provincia única de Canarias, con capital en Santa Cruz de Tenerife. Ello supuso el nacimiento de las nuevas provincias de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas. Las Palmas de Gran Canaria se convirtió en capital de esta última, que integró a las islas de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura. La lucha por el control económico de las islas hizo nacer el llamado pleito insular con la hasta entonces capital de Canarias: Santa Cruz de Tenerife. Francisco Franco, siendo capitán general de Canarias, partió el 18 de julio de 1936 desde Las Palmas de Gran Canaria hacia África, en lo que representó el comienzo de la sublevación que condujo a la Guerra Civil Española. En el Hotel Madrid se conserva intacta la habitación en la que hizo noche el general el día anterior al golpe de estado contra la república. En 1937 y aún en plena Guerra Civil Española, el municipio de San Lorenzo es anexionado a Las Palmas de Gran Canaria tras el fusilamiento de su alcalde Don Juan Santana Vega y parte del consistorio electo durante la II República, quedando éste reducido a un mero distrito de la capital insular, pasándose por alto la Ley de Municipal de 1935. Varios lustros después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial se notaron ciertos síntomas de recuperación turística, que se materializaron en la navidad de 1957 cuando aterrizó en el Aeropuerto de Gando (hoy de Gran Canaria), un avión de la compañía sueca Transair AB con 54 pasajeros. Acababa de iniciarse la era del turismo, principal motor económico de la isla y del archipiélago canario en la actualidad. Durante los años 70 y 80, Las Palmas perdió su carácter turístico en beneficio de los municipios del sur de la isla. Tras la restauración democrática de 1977, la ciudad ha tenido alcaldes de distinto signo, si bien sólo Juan Rodríguez Doreste (PSOE) y José Manuel Soria López (PP) han disfrutado de mandatos duraderos. El actual alcalde de Las Palmas de Gran Canaria es el socialista Jerónimo Saavedra, elegido en los comicios de 2007.

En Las Palmas de Gran Canaria residen 377.203 personas (INE, enero 2007), una población que crece cada mañana por la afluencia de quienes se desplazan desde núcleos urbanos próximos, tales como (Telde, Arucas, Gáldar, etc.), para desarrollar sus labores profesionales en la capital insular. Su área metropolitana es la décima de España, con 616.903 habitantes, a los que habría que sumar la población flotante. Según la Universidad de Syracusa, Las Palmas de Gran Canaria es la ciudad con el mejor clima del mundo. Este estudio, publicado en 1996, analiza 600 ciudades con popularidad como destino turístico. Se basa en variables climáticas como la temperatura media anual, que en la capital grancanaria es de 22°C. A este benigno clima contribuye el hecho de que la ciudad se extienda linealmente entre dos franjas costeras (por un lado, la Avenida Marítima/Playa de las Alcaravaneras; por otro, la Playa de las Canteras): la doble brisa que se recibe de ambas permite una mejor limpieza de la contaminación y una mayor refrigeración ambiental. La ciudad posee diversos parques y plazas como los de Santa Catalina, San Telmo, Doramas y Romano, a los que se suman otros más recientes como el parque de Las Rehoyas (con 100.000 m²) y el parque Juan Pablo II (con 120.000 m², que es el mayor de Canarias, aunque será superado por el de La Mayordomía, en el barrio de Tamaraceite, cuando éste se termine). La ciudad baja presenta una distribución lineal a lo largo de la costa, con una arteria principal, la Avenida Marítima, que la recorre de una punta a otra. Desde principios del milenio, con la creación de la carretera de circunvalación, muchos puntos de la ciudad son accesibles sin tener que atravesar el centro urbano.

Desde finales del siglo XV, la ciudad se hallaba defendida sólo por una fortaleza, enclavada en las montañas de la península de La Isleta. Este fortín, a cinco kilómetros de la urbe, en las inmediaciones de donde hoy se levanta el Castillo de la Luz, era el más próximo para asistirla en caso de ataque. Tal precariedad defensiva se mantuvo hasta los últimos decenios del siglo XVI, cuando ya se había hecho notar la amenaza de corsarios y flotillas extranjeras. Desde entonces se empieza a dotar a la ciudad de un sistema de fortificaciones más apropiado. Así, se levantaron pequeños baluartes en el litoral, de los que ha llegado hasta nuestros días el Torreón de San Pedro Mártir, conocido popularmente como Castillo de San Cristóbal, del año 1577. De esta misma época datan las murallas que cerraban la ciudad por sus flancos norte y sur, que vinieron a marcar los límites a su expansión urbana. Aún hoy se conservan algunos restos de ellas, justo en las cercanías del llamado Castillo de Mata, en proceso de restauración para convertirse en futuro museo de la ciudad. Ataque de Van der Does a la ciudad. Grabado holandés del siglo XVII.Estas fortificaciones no hicieron desistir a la escuadra de navíos ingleses, comandada por John Hawkins y Francis Drake, que a finales del siglo XVI (1595) pretendió sin éxito desembarcar en el litoral de Las Palmas con la intención de saquearla. Tampoco arredraron a la Gran Armada holandesa, mandada por el almirante Pieter van der Does, que se presentó ante la ciudad el 26 de junio de 1599. En esta ocasión, Las Palmas fue asediada durante dos días y finalmente, tras duros y cruentos combates, tomada en la tarde del 28 de junio por las fuerzas holandesas, formadas por más de seis mil soldados y 74 navíos. Hostigados por las milicias isleñas, que consiguieron hacerles frente y ganarles algunas batallas, los invasores permanecieron en la ciudad algunos días más. Durante este tiempo, saquearon la Catedral de Canarias, Santa Ana, las casas consistoriales, conventos y numerosas iglesias, así como algunas casas privadas y mansiones. Finalmente, el 4 de julio, los holandeses tuvieron que marcharse, no sin antes proceder al incendio de la ciudad. Las llamas afectaron a numerosas casas, conventos, hospitales, ermitas e iglesias y edificios públicos, algunos de los cuales quedaron completamente destruidos. También se perdieron numerosas obras de arte, entre ellas los retablos, altares e imaginería de la catedral. Sin embargo, no se pudo destruir el templo catedralicio gracias a la solidez de su construcción. Fue ésta, por tanto, la mayor invasión en la historia de la ciudad.

El Museo Canario es una institución científica y cultural fundada en Las Palmas de Gran Canaria en 1879 a iniciativa del Dr. Gregorio Chil y Naranjo. En su sede, situada en el histórico barrio de Vegueta, se expone una colección permanente y monográfica sobre la población aborigen de la isla de Gran Canaria, los antiguos canarios. Respecto a su contenido, el fondo del museo está compuesto por una innumerable cantidad de materiales, bien objetos completos, bien fragmentos, procedentes, en la mayoría de los casos, de Gran Canaria; completándose con materiales procedentes de otras islas del Archipiélago canario. Entre las colecciones que conserva merecen ser destacados los recipientes cerámicos por su variada tipología y belleza decorativa; los ídolos, con una amplia representación para Gran Canaria; y las llamadas pintaderas, de las que se dispone de más de 200 piezas. Importancia relevante posee también la colección de restos antropológicos que ha sido estudiada por diferentes investigadores desde los inicios de esta fundación museística. Completan el fondo piezas de industria lítica y ósea, tejidos en pieles y fibras vegetales, material malacológico, restos de fauna y productos vegetales, que hacen de este conjunto de materiales el más extenso y completo del Archipiélago, lo que lo convierte en referencia obligada para el estudio de la sociedad prehispánica de las Islas (ver guanches) y en uno de los pilares básicos de esta Institución.

El Museo de Colón se halla en la Plaza de San Antonio Abad, en la trasera de la catedral. Su exposición versa sobre la historia de Canarias y su relación con América. Posee 13 salas de exposiciones permanentes, una biblioteca y un centro de estudios especializado, así como diversos espacios destinados a actividades temporales. El complejo consta de varias casas, una de las cuales fue la residencia del antiguo gobernador (más conocida ahora como casa de Colón), visitada por Cristóbal Colón durante su primer viaje a América en 1492. Se organiza en cinco áreas temáticas: América antes del Descubrimiento, Colón y sus viajes, Canarias: enclave estratégico y base de experimentación del Nuevo Mundo, Historia y génesis de la ciudad de Las Palmas, y Pintura del siglo XVI a inicios del XX.

El Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología es un espacio innovador, de carácter interactivo, dedicado a la cultura científica y tecnológica. Situado en el edificio Elder, que data de finales del siglo XIX, dispone de 4.500 m² de salas de exposiciones, talleres, módulos interactivos, cine de gran formato e invernadero de ecosistemas.

El Museo Marítimo, ubicado en la antigua estación del Jet Foil, tiene unos 1.000 m². Próximamente, cuando terminen las obras de ampliación, contará con una piscina gigante interactiva que simulará la bahía, en la que un gran barco podrá ser manipulado por los visitantes.

El Museo Néstor es una pinacoteca que conserva y expone al público la mayor parte de la obra del artista grancanario Néstor Martín-Fernández de la Torre. Está situado en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria (Islas Canarias, España), dentro del Pueblo Canario, un conjunto arquitectónico concebido en la idea por el propio Néstor y proyectado y realizado por su hermano Miguel, cuyas edificaciones rememoran la arquitectura tradicional canaria. El Museo Néstor es un referente en el patrimonio cultural de Las Palmas de Gran Canaria. Fue inaugurado el 18 de julio de 1956, 18 años después del prematuro fallecimiento del artista. con la ayuda del Ayuntamiento de Las Palmas, fondos aportados por las gentes de Gran Canaria y la donación de obras de valor incalculable de Rafael y Miguel mayormente, aunque también de los otros hermanos del artista. El edificio consta de once espacios expositivos que albergan la colección permanente y las exposiciones temporales, así como un centro de documentación, una tienda, y un departamento pedagógico. Grancanario de nacimiento, cosmopolita de vocación, Néstor es uno de los más importantes artistas del movimiento simbolista español que desarrolló su obra creativa bajo los preceptos del modernismo. Nació en el año 1887 en Las Palmas de Gran Canaria, aunque pasó largas temporadas en Madrid, Barcelona y en el extranjero, en donde bebió de las corrientes artísticas más en boga del momento. En la década de los 30 del siglo XX regresaría a Gran Canaria, donde encabezaría, junto con su hermano Miguel, un movimiento dedicado al fomento del turismo de la ciudad y en la isla, denominado tipismo, del que surgiría, entre otras obras, el Pueblo Canario. Néstor fallecería en 1938, justo el día antes de cumplir 51 años, dejando inconclusa parte de su obra. Epitalamio, El Niño Arquero y las dos colecciones que componen el Poema de los Elementos son sus obras maestras dentro del género simbolista y pueden contemplarse en el museo. Cuando Néstor regresó a Gran Canaria en 1934, deseaba instalarse definitivamente en la isla. Por ello se dedicó a buscar un espacio que fuera capaz de acoger su producción pictórica, y se decidió por el tradicional barrio de San Francisco en la ciudad de Telde. Sin embargo, con el acaecer de su muerte, la idea nunca llegó a materializarse. Pocos años después de la desaparición del artista, se tomó la decisión de crear el museo, por lo que las autoridades de la época acometieron la tarea de adquirir a sus herederos la obra que Néstor había dejado en su estudio, así como recopilar gran parte de la que se encontraba dispersa por Europa y en manos privadas. Los hermanos del pintor, Miguel y Rafael, donaron la totalidad de las obras que poseían, con el fin de que el museo proyectado recogiera lo más valioso de la producción nestoriana. La obra fue asumida por el ayuntamiento de la ciudad, quien encomendó la misma al arquitecto municipal, Miguel Martín Fernández de la Torre. Éste fue quien sugirió que la creación plástica y arquitectónica de su hermano debían unirse y complementarse, y así fue como se decidió levantar el museo en el recinto del Pueblo Canario. La construcción comenzó a llevarse a cabo en 1939, en unos solares colindantes con el Pueblo Canario, en construcción por aquellos años, junto a los jardines del Hotel Santa Catalina, que hoy forman parte del Parque Doramas. Años más tarde, en 1956, el espacio museístico abriría sus puertas al publico a la obra de Néstor, con parte del fondo del artista donado por algunos miembros de su familia, patrimonio que posteriormente se ha venido enriqueciendo con donaciones particulares y adquisiciones. El museo conmemoró en 2006 el 50 aniversario de su creación con diversas actividades y con el descubrimiento de un busto del artista que se expone en la sala de honor, realizado en 1985 por el escultor Juan Borges Linares. El edificio que aloja el museo se encuentra situado en el lado naciente del Pueblo Canario, un conjunto de marcado estilo regionalista, denominado neocanario, que se conjuga con las líneas racionalistas que el arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre dotaba a sus proyectos. El museo se organiza a partir de una planta en dos alturas en donde se disponen las doce salas de exposición, todas ellas de planta rectangular, salvo la sala que acoge la colección del Poema de Mar que es de planta decagonal. El edificio está rematado con techos a cuatro aguas recubiertos de tejas y en su frontis exhibe una portada en cantería con detalles en mármol blanco y trazas eclécticas. El acceso se realiza desde la plaza del Pueblo Canario sorteando unos peldaños. La sala de honor sirve para recibir a los visitantes y para comunicar mediante una escalera con la planta alta. En esta sala se exponen las primeras obras del pimtor, su colección de retratos y la pieza Epitalamio. Prosigiendo hacia el fondo, la forma característica de la sala Poema del Mar, en forma de decágono, dedica cada una de sus paredes a exponer las piezas que lo componen. Volviendo a la sala de honor, a sus lados se encuentran dos pequeños salones. El de la izquerda acoge la serie Visiones de la Isla, una colección de oleos sobre paisajes costumbristas y dibujos de sus proyectos para el Parador de Cruz de Tejeda y el Pueblo Canario. En el lado opuesto se encuentra un salón con varios retratos, que dan paso a otro en el que se exhiben varios objetos de uso folclórico y diversas artesanías. Ya en la planta superior, las dos primeras salas presentan una muestra de los trabajos que Néstor hizo para el teatro, como maquetas de las escenografías y figurines. Las otras tres recogen las obras del artista en sus últimos años, como la del Poema de la Tierra, junto con los bocetos y estudios sobre flora canaria que estaba haciendo para esta obra, así como una colección de dibujos. Por último, en la zona de ampliación, se encuentran los talleres didácticos y la sala de exposiciones temporales. La colección permanente del museo está compuesta por una muestra representativa de la obra de Néstor de la Torre y está agrupada siguiendo un orden temático. Juventud. Las primeras obras del artista. Simbolismo. Piezas en las que Néstor de la Torre se identifica con los movimientos simbolistas y modernistas europeos. Retratos. Personajes contemporáneos a Néstor según su pincel y talento. Teatro. Escenografía y diseño de vestuario. Visiones. Expresión pictórica de la campaña de tipismo emprendida por Néstor. Poema del Mar. Una colección que ocho lienzos que representan simbólicamente los estados del Atlántico a lo largo de una jornada. Poema de la Tierra. Obra inconclusa del artista que trataba de complementar al Poema del Mar, en la que se presentan cuatro momentos diferentes del día y cuatro alegorías a cada una de las estaciones del año.

Centro coreográfico Festival de Teatro y Danza Festival Internacional de Cine Festival de Música de Canarias Festival de Jazz Carnavales Fiestas Fundacionales WOMAD (World of Music, Arts and Dance) Festival de Opera de Las Palmas de Gran Canaria

Benito Pérez Galdós, novelista. Juan Negrín, médico y presidente del gobierno republicano español. Juan León y Castillo, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Agustín Millares Sall, poeta. Alfredo Kraus, tenor. Néstor Martín Fernández de la Torre, pintor. Manolo Vieira, humorista. Cristina María del Pino Segura, "Pinito del Oro", trapecista. Martín Chirino, escultor. José Castellano Santana, "Pepe Monagas", humorista. Jesús Arencibia, pintor. Lolita "Pluma", popular vendedora del parque Santa Catalina, donde actualmente cuenta con una estatua. Javier Bardem, actor. Antonia San Juan, actriz. Manuel Millares Sall (Manolo Millares), pintor.

La Sala Insular de Teatro es un espacio escénico peculiar que se levanta en la nave principal de una antigua iglesia. En 2007, tras unas obras de remodelación, la sala volvió a abrir sus puertas al público, acogiendo pequeños montajes de compañías locales.

El Teatro Cuyás, en el escenario del antiguo Cine Cuyás, es una obra del arquitecto racionalista canario Miguel Martín Fernández de la Torre. Su sala principal tiene capacidad para 940 personas, repartidas entre el patio de butacas y dos anfiteatros. Posee además un amplio patio que permite la organización de eventos al aire libre. Se está construyendo actualmente una sala alternativa y de ensayos con capacidad para un centenar de butacas.

El Teatro Pérez Galdós es el principal recinto teatral de la ciudad española de Las Palmas de Gran Canaria, sede permanente del Festival de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria Alfredo Kraus y, junto con el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife, del Festival de Música de Canarias. Está situado al sureste del barrio de Triana, cerca del mar, en el margen izquierdo de la desembocadura del barranco de Guiniguada. Se trata de uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad y, tras la reforma integral culminada en 2007, uno de los teatros más modernos de España. adecuado para llevar a cabo representaciones escénicas. La idea de construir uno se había concebido desde 1830 y su más decidido promotor fue Benito Lentini, comerciante italiano afincado en la ciudad. El primitivo Teatro Cairasco, que se levantara en la plaza del mismo nombre, fue encargado al arquitecto Santiago Bary, comenzando las obras en 1842 y finalizando en 1845. Fue éste el primer teatro que se construía en la provincia de Las Palmas, sin embargo, los escasos recursos económicos disponibles dieron como resultado un recinto con bastantes deficiencias constructivas, un mal que se agravó cuando, años después, la sociedad del Gabinete Literario se vino a instalar en el mismo edificio. Entre la falta de espacio y las deficiencias del inmueble, pronto surgió la necesidad de construir un nuevo teatro. Para ello se barajaron otras zonas de la ciudad dónde levantar el nuevo coliseo, optándose finalmente, no sin cierta polémica (el propio Galdós ridiculizó su ubicación al lado del mar), por un solar propiedad del ayuntamiento en la desembocadura del barranco Guiniguada. Cómo se hiciera antes con el Cairasco, se constituyó una sociedad civil por acciones con el fin de recabar fondos entre la ciudadanía para la construcción del nuevo teatro. Se asignó el proyecto al arquitecto Francisco Jareño y Alarcón (Albacete, 1818) quien, años antes, había proyectado en Madrid el edificio del Palacio de Bibliotecas y Museos que hoy acoge las sedes del Museo Arqueológico Nacional y de la Biblioteca Nacional. En 1862 comenzaron las reuniones para recabar fondos entre los ciudadanos, mediente el llamado empréstito patriótico, y en 1867 se iniciaron las obras que se prolongaron por espacio de más de dos décadas debido a problemas económicos. Finalmente, el coliseo levantaría su primer telón en 1890, aunque ya en 1888 el afamado tenor italiano Stagno había ofrecido un concierto benéfico en el escenario provisional de un teatro aún sin terminar que primero se conoció como Teatro Nuevo y más tarde sería bautizado en el nombre de Teatro Tirso de Molina. El motivo por el cual recibió el nombre del dramaturgo madrileño aún no se ha aclarado lo suficiente, pero bien es cierto que el personaje no tenía vinculación alguna con la ciudad como para dedicarle un edificio. Habría que esperar, unos años más tarde, a la puesta en escena de la obra Electra, de Benito Pérez Galdós, representada con notable éxito en 1902, para que el teatro recibiera el nombre del escritor grancanario, que por aquel entonces ya contaba con cierto renombre y parecía más coherente darle su nombre al teatro de su ciudad natal. En la noche del 28 de junio de 1918 un fatal suceso vino a conmover a la población de Las Palmas de Gran Canaria: un gran incendio se cebó con el teatro destruyendo su estructura de madera casi por completo. El ayuntamiento tuvo que plantearse su reconstrucción en 1921, esta vez con fondos propios, y recurrió para ello a Fernando Navarro y Massenet, arquitecto municipal por aquel entonces. Pero, divergencias surgidas entre el equipo técnico, motivaron que, en 1923, el ayuntamiento optase por designar como nuevo director de las obras al arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre quien las concluyó entre 1925 y 1928. Miguel Martín solictó a su hermano Néstor, artista y pintor, ayuda para decorar el edificio. Éste se ocuparía de realizar las pinturas en lienzo del salón Saint-Saëns, del techo de platea, de la boca del escenario y de diseñar los vitrales y el telón. Tras las obras, el 28 de mayo de 1928 se lleva a cabo la primara reinauguración. La reconstrucción fue fiel al diseño de Jareño, quien ideó un edificio de planta rectangular de 70 por 30 metros, construído en piedra y ladrillo, que respetaba los límites impuestos por el solar que había dejado el anterior edificio, del que sólo se pudieron aprovechar sus cimientos y parte de la fachada norte. En su interior confluyen elementos alhambristas y renacentistas, con vidrieras de estilo art nouveau y pinturas modernistas de Néstor de la Torre. El inmueble está conformado por un vestíbulo con escalinata de acceso al patio de butacas y dos escaleras laterales enfrentadas para acceder al anfiteatro. El diseño perimetral del patio de butacas y de la boca del escenario destacan la curvatura de los antepechos del anfiteatro y de los palcos. Éstos, dispuestos a la francesa, a los lados del proscenio, se ubican en tres niveles a partir del primer piso. Todo ello proporciona una planta en herradura muy típica de los teatros italianos. Desde el exterior, la sala se remataba con techo a tres aguas mientras que para la caja escénica se optó por uno a dos aguas que sería derribado años más tarde, junto con el resto de la estructura escénica, con ocasión de las obras de rehabilitación integral de 2004. En esta desaparecida estructura que envolvía el escenario se encontraban los camerinos, a sus lados, y, detrás, otras dependencias para el montaje escénico. El edificio cuenta con cuatro fachadas de estilo arquitectónico académico-clasicista. La principal se compone de un cuerpo central, todo él construido en piedra de cantería, levantado en gradiente sobre podio para marcar la entrada. El acceso principal se solucionó mediante cinco arcos de estilo renacentista hechos en cantería almohadillada, que vienen a soportar a otro conjunto de arcos separados por pilastras jónicas que enmarcan los huecos de la primera planta; para rematar este cuerpo en un ático de ventanales con frontones, separados, también, por pilastras. El resto del frontis está realizado en paramento liso con remates y cornisas en piedra de cantería, y repite el tipo de huecos y molduras del cuerpo central. La última reforma databa de 1989, hasta su rehabilitación integral llevada a cabo entre 2004 y 2007, en la que se procede a reformar y restaurar a fondo todo el edificio y se levanta una nueva y completa caja escénica. El edificio declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Monumento por el Gobierno de Canarias el 14 de abril de 1994. El teatro Pérez Galdós ha pasado por etapas de mayor o menor actividad cultural desde su apertura, bajo el nombre de Tirso de Molina, en 1890 con la ópera La Traviata. Sobre su escenario han tenido cabida multitud de montajes teatrales, conciertos, recitales de artistas de renombre, galas de carnaval, actos institucionales, etcétera. En los últimos años, las actividades musicales eran las que tenían mayor preponderancia, sobre todo debido al Festival de Música de Canarias y al Festival de Ópera Alfredo Kraus. Tras la rehabilitación integral, y dado que en la ciudad ya existen otros espacios escénicos que, como el Auditorio Alfredo Kraus, pueden acoger a gran parte de las actividades que se venían desarrollando hasta ahora en el recinto, en su nueva etapa se desea orientar el uso del teatro al estreno de producciones operísticas. Pequeña cronología para la Historia y selección de espectáculos más representativos puestos en escena 1866: Se constituye una sociedad civil por acciones para levantar un teatro que fuera acorde a las necesidades culturales de la ciudad. Un año después darían comienzo las obras según planos de Francisco Jareño. 1888: Aún sin concluir las obras, el teatro debe abrir sus puertas con un escenario provisional para acoger un concierto a beneficio de las víctimas del naufragio del Sud América del tenor italiano Roberto Stagno, que se encontraba de paso en Las Palmas. El teatro se inauguraría oficialmente dos años después, en 1890, con La Traviata de Verdi.[1] 1928: Tras diez largos y polémicos años se reabre el actual teatro Pérez Galdós sobre el solar que ocupaba el siniestrado edificio. Se estrenó Aida, ópera en cuatro actos compuesta por Verdi. 1994: El edificio del teatro fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por el Gobierno de Canarias, con la categoría de Monumento en Conjunto Histórico. Sin embargo, posteriormente sería desclasificado en parte para acometer la rehabilitación integral que se llevó a cabo a partir de 2004. 2007: Sometido a una rehabilitación integral durante los últimos años, vuelve a abrir sus puertas al público un edificio que combina el romanticismo del siglo XIX con las avanzadas tecnologías escénicas del siglo XXI. El estreno de la tetralogía El anillo del nibelungo, especialmente escogida como acto central de los de su segunda reapertura, sirvió para demostrar las nuevas capacidades técnicas y escénicas del Pérez Galdós, siendo el primer teatro de España que afrontó la representación de la obra completa en una sóla semana. La sala se reparte en cuatro niveles con un aforo total de 1.085 localidades: Nivel 0: Platea o patio de butacas, catorce palcos de platea y dos proscenios. Es la planta de acceso desde la calle y en ella hay 408 butacas; de ellas 24 son desmontables para ubicar a personas con movilidad reducida que acceden desde una entrada accesoria en el lateral que da a la calle Francisco Jareño. Cada butaca de este nivel está dotada de un sistema de pantallas individuales para la lectura de los subtítulos de las óperas. En palcos y proscenios las butacas se sustituyen por sillas sueltas, no sujetas al piso. Nivel 1: Palco principal, dieciséis palcos de principal y dos proscenios. Encontramos 162 asientos en este nivel. En el centro, enfrentado a la boca del escenario, se encuentra el palco de honor, habitualmente reservado a autoridades o personalidades, con acceso directo desde el salón Saint-Saëns. Nivel 2: Primer anfiteatro, dieciséis palcos de anfiteatro 1º y dos proscenios. En este nivel hay instaladas 284 localidades. Nivel 3: Segundo anfiteatro, dos galerías laterales de anfiteatro 2º y dos palcos. En la rehabilitación de 2004 se hicieron reformas en este nivel para unir Paraíso con General (el gallinero) que estaban en plantas diferentes. Ahora se ubican en la nueva distribución 231 asientos. La embocadura del escenario y el falso techo están decorados con molduras de escayola y frescos de lienzos del artista Néstor Martín Fernández de la Torre de trazas modernistas y simbolistas que represaentan diferentes alegorías a las artes escénicas, como son Apolo y las musas, sobre el escenario, y El canto y La danza, estas dos obras enfrentadas a los laterales. También Néstor se encargaría de diseñar el vitral de la linterna y el telón, de 14 metros de ancho y 10 de alto y cierre con caída vertical con telas de seda y terciopelo que lleva bordado una alegoría al escudo de la ciudad. Existe en el teatro una sala dedicada al compositor galo Camille Saint-Saëns, quien llegó de incógnito a Gran Canaria en 1889 declarándose representante de vinos y acabó integrándose completamente en la vida social, llegando a convertirse en uno de los contertulios numerarios del Casino, principalmente en asuntos que tenían que ver con la música. Asístía, además, a los ensayos de la orquesta de la Sociedad Filarmónica llegando, incluso, a dar consejos y a hacer todo tipo de observaciones durante sus interpretaciones. Se llegó a dar la circunstancia de que en una publicación francesa apareció una fotografía suya dándolo por desaparecido, siendo reconocido por sus amistades en la ciudad. Con el paso del tiempo, Saint-Saëns se convirtió en un asiduo visitante de Gran Canaria, en la que pasaba los inviernos de principios del siglo XX instalado en su residencia del pueblo de Santa María de Guía. Durante sus estancias en la isla, compuso parte de su ópera Sansón y Dalila y el Vals canariote y se interesó por la cultura local, traduciendo al francés algunos cuentos de los hermanos Millares. Este salón se encuentra en la primera planta a la que se accede a través de la llamada escalera de honor, desarrollada a ambos lados de la entrada central al patio de butacas que se encuentra en la planta baja principal. Aquí, el vestíbulo duplica su superficie respecto a la planta baja y se convierte en la parte más noble del teatro puesto que sirve de paso al palco de honor y a los anfiteatros. Acorde a tal propósito, el piso del salón es de mármol en colores distintos y con trazado geométrico. Las paredes están revestidas de madera de caoba americana y parte de ellas estucadas con arena extraida de la Playa de Las Canteras. Entre 1926 y 1928, Néstor diseñó para esta sala unas cenefas y unos pequeños corpóreos con alegorías frutales, tallados en madera por el escultor Eduardo Gregorio. También se ocupó Néstor de diseñar las coloristas vidrieras que decoran los ventanales y las originales lámparas que iluminan la estancia. Anexos al salón, hay dos pequeños saloncitos situados en los extremos del Saint-Saëns. La parte superior de sus paredes está revestida de papel pintado de color azul utramar con motivos florales en ocre dorado realizados en fibra vegetal emulando al terciopelo; todo ello como imitación de telas suntuosas, algo que estaba de moda en Europa en el siglo XIX. El cuerpo escénico original fue objeto de varias reformas y ampliaciones, la última con motivo de unas obras puntuales de restauración dirigidas por el arquitecto Sergio Pérez Parrilla en 1989. Finalmente, con la rehabilitación intregral de 2004 fue totalmente demolida y en su lugar se levantó una de nueva construcción a base de hormigón armado, cuyos cimientos están situados por debajo del nivel freático. Encima de estos, se erige la caja escénica conformada por una gigantesca estructura de más de treinta toneladas que fue elevada y posicionada por una grua de enormes dimensiones en una compleja operación. Todo este recinto y su equipamiento, incluído el audiovisual y el escénico, es completamente nuevo. En esta parte se encuentran los camerinos, la sala de ensayos, las dependencias administrativas y de servicios del teatro y toda la maquinaria escénica. A casi treinta metros de altura sobre el escenario se encuentra el peine motorizado que permite realizar los cambios escénicos, compuesto por 24 motores capaces de elavar 750 kilos de peso y otros 13 con una capacidad de elevación de 2.220 kilos. En total, se cuenta con un poder de elevación de 55 toneladas. Junto a estos motores se encuentran diez arrolladores que mueven un enorme entramado de cables de acero que aportan al conjunto versatilidad y una gran funcinonalidad. Los movimientos automatizados del peine son vigilados mediantes sensores controlados por un sistema informático. En el escenario, que cuenta con una embocadura de 9 metros de alto y 11 de ancho, se ha corregido la ligera inclinación existente hasta el momento y se le ha dotado de un sistema de plataformas que permite su expansión sobre el foso. En cuanto a la iluminación escénica, se cuenta con una dotación suficientemente dimensionada y estructurada para satisfacer los requerimientos de cada producción. Se han instalado quinientos circuitos independientes de más de un millón de watios, así como otros circuitos para televisión que evitarán tender cableados por entre las zonas de público. La infraestructura incluye, además, sistemas de control y regulación, posiciones de iluminación múltiple y luminarias. El equipamiento audiovisual del teatro se ha diseñado para tanto para representaciones teatrales y de ópera como para conciertos electroacústicos o variadas exhibiciones audiovisuales. La nueva sala de ensayo, de las mismas dimensiones que el escenario, contará con su propia infraestructura técnica que quedará integrada con las del resto del recinto. En cuanto al equipamiento escénico, cuenta con dos pianos de concierto de la casa Steinway y un clavicémbalo. Una nueva concha acústica, compuesta de varios paneles móviles de enormes dimensiones, sirve de para albergar representaciones sinfónicas y logran convertir al escenario en un cajón perfecto que evita que el sonido ascienda hasta lo alto de la caja escénica y lo proyectan hacia el público. Fue estrenada por primera vez con ocasión del concierto inaugural de los actos de la segunda reapertura. Salvo puntuales rehabilitaciones, la última en 1999, el Teatro Pérez Galdós se mantuvo intacto y se convirtió en el gran referente cultural grancanario. Sin embargo, los años iban pasando y su deterioro era cada vez más evidente. La caducidad de su maquinaria escénica, lo obseleto de sus instalaciones y la adecuación de las mismas a los nuevos parámetros de seguridad obligaron a echar el cierre en verano de 2001. Tras permanecer cerrado ocho meses, el 14 de febrero de 2002 se desploma una parte del emblemático Salón Saint-Saëns. Éste suceso provocó que la ciudadanía reaccionase y ejerciera presión para que se tomase en consideración el asunto y las obras de reforma dieran comienzo cuanto antes. Pero la decisión ni fue fácil ni se pudo tomar de forma inmediata. La dificultad se debía en su mayor parte a que no existía un acuerdo claro entre las administraciones públicas implicadas acerca de la financiación de las obras. Otro escollo que hubo que salvar, y bastante importante, se refería a la desafectación de partes del inmueble objeto de reforma ya que se trata de un edificio protegido como Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, su grado máximo. Finalmente, tras un tortuoso camino burocrático, el 27 de noviembre de 2002 se levantó parte de la protección del inmueble, que incluía la zona norte del edificio (del escenario hacia atrás), la modificación del foso de la orquesta y la cubierta general de la caja escénica. Posteriormente llegaría el acuerdo económico por el cual el Ministerio de Fomento, como promotor del proyecto, se hacía cargo de sufragar el coste total de las obras mientras que el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, propietario éste último del edificio, ejecutarían los trabajos. El 18 de mayo de 2004 las obras fueron adjudicadas a la compañía Dragados Obras y Proyectos por un importe de 7.150.246,32 euros. En 1999, se convocó el concurso para la rehabilitación y ampliación del Teatro Pérez Galdós. El arquitecto José Luís Rodríguez Noriega fue designado para redactar el proyecto inicial. En el año 2004, el estudio “TDA arquitectura y urbanismo” recibe el encargo de revisar y adaptar totalmente el proyecto en el marco de un nuevo concurso para la dirección de la obra del Teatro, del que resulta ganador. El encargo engloba asimismo el proyecto del entorno urbanístico. Las obras, con una duración inferior a tres años, han permitido la reapertura del edificio, como Teatro de ópera, en abril de 2007. Marcos Roger Berghänel ha sido el arquitecto del proyecto definitivo y el director de la obra, tanto del edificio del Teatro como de su entorno, con Agustín Juárez como arquitecto local. Asimismo ha intervenido el arquitecto Carlos Díaz, director de TDA arquitectura y urbanismo, como coordinador general del equipo multidisciplinar de profesionales que han participado. El plan de rehabilitación del teatro abarcó dos partes bien diferentes. Una es la que se refiere a las zonas de uso público que viene a coincidir en todo con la parte del edificio histórico que se conserva. Entre las actuaciones desarrolladas en este capítulo encontramos la prolongación a todas las plantas de las escaleras principales del teatro, la supresión de los añadidos a la fachada principal hechos en la última reforma (1989), la restauración del telón, de los vitrales y de los lienzos de Néstor que decoran la platea, el escenario y diversas estancias del teatro; y la renovación del mobiliario y de las carpinterías exteriores. La otra parte del proyecto se concretó en la demolición de la caja escénica, dependencias del escenario y camerinos y a la nueva construcción de los mismos, con unas dimensiones y organización adecuadas al uso como teatro de ópera que se espera del Pérez Galdós. Dentro del edificio, las principales actuaciones fueron la renovación de la cubierta superior, la unión de las zonas de Paraíso y General (el popular gallinero), la corrección de la inclinación del escenario y la supresión de la primera fila de butacas, que ha permitido ampliar el foso de la orquesta hacia la sala, mejorando así la acústica y la visibilidad de los músicos por parte del público. Al otro lado del telón, la reconstrucción de la caja escénica ha permitido ganar nuevos espacios para habilitar una sala de ensayos con las mismas dimensiones que el escenario, las oficinas administrativas, sala de prensa, nuevas dependencias del teatro, toda la maquinaria escénica y una espaciosa zona para la preparación y montaje de la tramoya para las representaciones. De forma paralela a la rehabilitación del teatro, se llevó a cabo la reforma de los aledaños, con la reordenación de la zona y la construcción de una plaza en la trasera del recinto. Con ello se ha querido alejar la circulación de vehículos del edificio, evitando cualquier contaminación acústica, y equiparar el degradado entorno a la categoría del recinto teatral. El entorno mejorará aún más, ahora que se ha demolido el paso a nivel de la autovía, cuando se recupere el cauce del barranco de Guiniguada merced a un proyecto que impulsa el ayuntamiento de la ciudad. En el edificio se trató la rehabilitación de la sala y de toda la zona noble. Se reconstruyó la zona de techo desprendida del salón Saint-Saëns y se restauraron sus murales en lienzo que se encontraban muy deteriorados a causa del humo del tabaco de los entreactos, el salitre del mar y el polvo. En los saloncitos laterales del Saint-Saëns se restauró el papel pintado que había perdido parte de su decoración con motivos florales. En todo el edificio se mantuvo la premisa de cuidar al máximo la estética a la hora de integrar los elementos de última generación en el edificio protegido. La tecnología que, entre otras cosas, requiere la normativa de seguridad, se instaló de manera que respetara la estética y pasase completamente desapercibida. Así en la parte protegida se han instalado focos y balizas de tamaño reducido, difusores de aire acondicionado de pequeña velocidad, un sistema de megafonía oculto y las últimas medidas en seguridad y protección contra incendios que, entre otras muchas prescripciones, obligó a instalar un cableado incapaz de propagar el fuego. Además, se cuenta con un grupo electrógeno propio capaz de autoabastecer al edificio en caso de un fallo de suministro eléctrico. Toda la madera del teatro estaba plagada de polillas y termitas, por lo que hubo que aplicarle varios tratamientos de desinsectación y desinfectación y proceder a la fumigación de todo el edificio. Tras este proceso se pasó a valorar que piezas habría que sustituir y cuáles había que restaurar. Así, se procedió a la restauración de la puerta de acceso principal al patio de butacas que presentaba una pátina de suciedad que oscurecía y opacaba la madera y que ahora luce como si fuera nueva. Las vidrieras que diseñara Néstor y que decoraban los ventanales del salón Saint-Saëns y la linterna de la sala, también fueron desmontadas y sometidas a un proceso restaurativo que se encomendó al artista Juan Antonio Giraldo. Una de las reformas más significativas del teatro fue la unión de las zonas de butacas de paraíso y general, apróvechandose el espacio ganado para habilitar un pequeño escaparate con objetos antiguos patrimonio del teatro. Este nuevo espacio, se encuentra sobre el Salón Saint-Saëns, y era el vestíbulo de los graderíos de paraíso y general que tenía accesos independientes desde la calle. Ahora este vestíbulo se ha remodelado totalmente con materiales y mobiliario modernos, pavimentos de granito pulido en blanco y negro, nueva iluminación y aire acondicionado; decorándose sus con unas grandes fotografías retrospectivas del edificio. Los accesos independientes fueron eliminados y el salón se comunicó con la planta inferior mediante dos escaleras laterales de diseño actual que son prolongación de la principal. Para la adaptación del edificio al uso por personas con movilidad reducida fue necesario suprimir las barreras arquitectónicas existentes. Para ello se construyeron dos rampas de acceso para sillas de ruedas que, al estar protegida la fachada, tuvieron que ser instaladas en los laterales del edificio. También se instalaron ascensores con las medidas adecuadas, se ensancharon las los pasillos de platea para que puedan recorrerla con facilidad y en la última fila del patio de butacas se instalaron asientos desmontables para poder seguir las representaciones. En la sala principal se trabajó para dotarla de las medidas de se seguridad y las comodidades de las que carecía. Se instaló un sistema de aire acondicionado oculto bajo las butacas, por lo que no se dejó visible ninguna otra salida ni rejilla de ventilación. Se renovó la plataforma del patio de butacas, dotándolo un discreto sistema de balizamiento luminoso, y se redistribuyeron las butacas conforme a los nuevos anchos de pasillo exigidos por las normativas actuales, aumentando la separación entre filas hasta los mínimos de comodidad para lograr una mejor visión del escenario. Se sustituyeron las viejas y deterioradas butacas por otras nuevas, manteniendo la filosofía que tradicionalmente se ha seguido en el Pérez Galdós de asientos fijos y practicables en platea y anfiteatros, y sillas sueltas colocadas en palcos y proscenios. Los nuevos asientos, cumplen las exigencias de comodidad y seguridad que imponen las modernas normativas de una manera adecuada para la estética del conjunto, y parte de ellos están dotados de pantallas individuales de traducción que se han instalado en el respaldo, para el uso del espectador que se siente detrás (en platea), y en las barandas, para las butacas de las primeras filas y de palcos. Un lector de traducción colectivo, ubicado sobre la boca del escenario, completará estas prestaciones para general y paraíso. Del escenario se desmontó el telón diseñado por Néstor que presentaba un avanzado estado de deterioro, debido a su uso y a la exposición diaria sin ninguna protección, y un alto grado de suciedad superficial, como consecuencia de no haberse realizado ningún tratamiento de limpieza desde que se confeccionó e instaló. Dadas sus dimensiones y las características de la obra, sacar el telón del recinto no fue tarea fácil y requirió del empleo de gruas de gran tonelaje, en una operación de gran espectacularidad. Por este motivo, se tuvo que idear un cubículo especial para su transporte hasta la península, a los talleres de una empresa especializada en la rehabilitación de bienes culturales, que se haría cargo de su restauración bajo la supervisión del Instituto de Patrimonio Histórico Español. Es la única pieza que faltó en la reapertura del teatro, dado que su restauración es complicada, y se preveé que pueda ser instalada después del verano de 2007. Para la reinauguración se utilizó un telón carmesí, del mismo color que las butacas y las cortinas de los palcos, que se abre lateralmente. Uno de los principales objetivos de la reforma del teatro fue la rehabilitación de su entorno, altamente degradado. En el coexistían una terminal e intercambiador para varias líneas de autobuses (en Canarias conocidos como guaguas), una parada de camiones de transporte y otra de taxis, una estación de bombeo de aguas depuradas, subterránea pero con dos grandes chimeneas de ventilación que se asomaban a la superfice, una gasolinera con estación de servicio y unos jardines algo descuidados. Una de las intervenciones previstas que hubo que desechar fue la construcción de un aparcamiento subterráneo para los usuarios del teatro, que se preveía en el espacio que quedaba delimitado por la propia trasera del recinto y las calles Francisco Gourié, Miguel de Cervantes y avenida de Rafael Cabrera. Sin embargo, lo complicado del subsuelo, plagado de canalizaciones de servicios y los propios colectores que venían a confluir a la estación de bombeo, suponía realizar un fuerte desembolso económico y más obras para desviar todos estos servicios y dejar el espacio libre para construir.[3] El proyecto de adecuación del entorno del teatro contempló la reposición de la red de saneamiento, la realización de todas las instalaciones necesarias para los servicios de abastecimiento, telecomunicaciones y electricidad; la instalación de nuevo alumbrado público y redes de riego, así como la plantación de arbolado y el ajardinamiento de toda la zona. Las calles que venían a confluir al espacio del teatro fueron renovadas y adaptadas a las nuevas normas de accesibilidad que se habían tenido en cuenta en la obra nueva. También se incluyó dentro de este proyecto el diseño y montaje de un kiosco, en donde se ubicará la taquilla del teatro, y la instalación de una marquesina en la parada de guaguas, obra del arquitecto catalán Óscar Tusquets Blanca, de diseño singular y modeno, similar a la que concibió para su instalación en los aledaños del Auditorio Alfredo Kraus. Tras la reforma, la ciudad ha pasado tener un espacio diáfano de 9.000 metros cuadrados, revestido totalmente en piedra de cantería, de estilo moderno y funcional y dotado de una iluminación de bajo consumo y baja intensidad que permite destacar la arquitectura del edificio y los juegos de luces que se producen en las fachadas exteriores del cubo de la caja escénica. Tras estar siete años cerrado y después de tres de obras, el Teatro Pérez Galdós se reinauguró por segunda vez abriendo sus puertas el sábado 14 de abril de 2007 con un acto institucional, un concierto inaugural a cargo de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria y su coro y, como colofón, un espectáculo de fuegos artificiales. Además, con la denominación "Teatro abierto" el ayuntamiento de la ciudad programó de forma paralela una serie de eventos gratuitos de carácter más festivo y dirigidos al disfrute de toda la ciudadanía. Durante todo el fin de semana se prodigaron por las calles de los barrios de Triana y Vegueta, engalanadas para la ocasión, diversos espectáculos de teatro de calle, actuaciones musicales de estilos variados, exposiciones y otros actos conmemorativos del acontecimiento. Por su parte, la dirección del teatro programó una semana de representaciones con motivo de la inauguración: Concierto inaugural La Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, dirigida por el titular Pedro Halffter Caro interpretó la Sinfonía nº 9, en re menor, Opus 125 “Coral” de Ludwig van Beethoven, cuyo vibrante final, basado en la Oda a la Alegría de Friedrich Schiller, símbolo de la fraternidad y la alegría, es desde 1986 el himno de la Unión Europea. El cuarteto solista lo formaron la soprano alemana Melanie Diener, la mezzosoprano ovetense Lola Casariego, el tenor alemán Endrik Wottrich y el bajo finlandés Johan Tilli, y junto a ellos los componentes del Coro de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, dirigido por Luis García Santana. Este evento fue retransmitido al público asistente congregado en la plaza exterior del teatro mediante una pantalla gigante de vídeo, al tiempo que era emitido en directo por televisión para toda Canarias. Orquesta del Teatro Mariinsky de San Petersburgo Con Valeri Gergiev como director y la soprano Cristina Gallardo-Domâs fueron las dos grandes estrellas de la segunda jornada inaugural que se celebró el lunes 16 de abril. Junto a ellos actuó, por primera vez en la capital grancanaria, la Orquesta del Teatro Mariinsky de San Petersburgo que ofrecieron un recital compuesto por el Capricho español de Rimsky-Korsakov, la sinfonía Patética de Tchaikovsky o arias de Manon Lescaut, de Puccini. El anillo del nibelungo, festival escénico en un prólogo y tres jornadas A partir de la tercera jornada y durante cuatro más, el teatro afrontó su gran prueba de fuego con la puesta en escena de El anillo del nibelungo, una serie de cuatro óperas épicas de Richard Wagner. La primera representación de este ciclo, El oro del Rin sirvió como prueba de la acústica del recinto, concebido para llevar a cabo funciones operísticas. La complejidad en los cambios y montaje de escenografía que deben hacerse de una pieza a otra (las piezas se representaron el martes, miércoles, viernes y domingo) sirvió también para mostrar las posibilidades técnicas del coliseo. La maquina

El servicio ofrecido por la empresa Guaguas Municipales cuenta con una estación principal (San Telmo, compartida con la empresa de transporte interurbano Global), dos terminales especiales (Teatro y Manuel Becerra, conocida como Puerto) y tres intercambiadores (Santa Catalina, compartido con Global, Hoya de la Playa y Tamaraceite (en construcción). Guaguas Municipales ofrece 40 líneas de transporte urbano, que recorren tanto la parte baja como la alta de la ciudad. Las líneas principales son la 1 (Teatro - Puerto), 2 (Alameda de Colón - Puerto), 12 (Puerto - Hoya de la Plata) y 30 (Alameda de Colón - Santa Catalina, por Las Rehoyas). Además, existen dos líneas circulares (0A: Santa Catalina - Santa Catalina, por Alcaraveneras) y 0B (Santa Catalina - Santa Catalina, por Ciudad Alta). Global, compañía de guaguas interurbanas, posee 119 líneas, muchas con origen o destino a la capital. Esta compañía surgió en el año 2000, producto de la fusión de las anteriores líneas interurbanas Salcai y Utinsa. También existe la Guagua Turística, que recorre los sitios de más interés de la ciudad con guía en varios idiomas. El Tren de Gran Canaria (TG) es un proyecto de ferrocarril propuesto inicialmente como alternativa para ir de Las Palmas de Gran Canaria a Maspalomas, aunque posteriormente se ha planteado su prolongación hasta Agaete. Su trazado completo sería: Agaete - Gáldar - Guía - Arucas - Las Palmas de Gran Canaria (San Telmo) - Telde - Aeropuerto de Gran Canaria (Gando) - Vecindario - San Fernando de Maspalomas - Maspalomas. Otro proyecto es el Tranvía de Las Palmas (de Gran Canaria), que recorrería la ciudad baja de la misma forma que actualmente lo realiza la línea 1 de guaguas, con una frecuencia media de 5 minutos y un tiempo de recorrido de 35 minutos. Su trazado sería: Teatro - San Telmo - Luis Doreste Silva - León y Castillo - Mesa y López - Santa Catalina - Puerto.

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